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London Jack - Colmillo Blanco Doc
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BIOGRAFIA:
Jack London (1875-1916)
El escritor estadounidense, cuyo verdadero nombre era John Griffith London, nació en San Francisco en 1876. Hijo de una madre soltera de origen adinerado, Flora Wellman, neurótica y aficionada al
espiritismo. Se cree que su padre debió ser William Chaney, periodista, abogado y figura destacada en el desarrollo de la astrología en los Estados Unidos.
Debido a la precaria salud de su madre, el joven Jack fue criado por una antigua esclava, Virginia Prentiss, que fue como su segunda madre.
Flora se casó con John London, veterano de la guerra civil, con quien se trasladaron a Oakland. Entonces pasaron a formar parte de la clase trabajadora.
Desde niño tuvo que alternar la escuela con el reparto de periódicos.
Ejerció los más variados oficios, como pescador y marino, antes de regresar a la escuela a los 19 años. En los muelles de Oakland se instala su familia a los catorce años, se inicia su atracción por el mar, su afición a la bebida y sus contactos con la delincuencia.
Le tocó vivir los tiempos difíciles del cierre de fronteras. La expansión territorial podía darse por terminada alrededor de 1890. El avance del ferrocarril, que unió en 1869 el Atlántico con el Pacífico, había contribuido decisivamente a la caída de la frontera salvaje. La conquista del Oeste había concluido.Antes de los grandes cambios que siguieron a la guerra, un hombre que se quedase sin trabajo siempre podía encontrar otro, y, si fracasaba en un negocio, podía comenzar de nuevo en otra dirección. Y, en ambos casos, como último recurso, aún le quedaba la posibilidad de dirigirse hacia el oeste y obtener del Estado tierras para cultivar. Actualmente, en cambio, el campo estaba ya ocupado, las grandes extensiones de tierras estatales habían desaparecido entre las manos de los magnates del ferrocarril y de los especuladores.
La industrialización se llevaba a cabo con salarios bajos, largas jornadas y pésimas condiciones de trabajo. Los despedidos, accidentados o no, quedaban normalmente en la indigencia, sin derecho
a compensación alguna, pasando a formar parte del ejército reservista de desempleados, el diezmo oculto descrito por London en su Guerra de clases. Una inmigración de origen irlandés y centro-europea, atraída frecuentemente con señuelos de fabulosas remuneraciones, vendría a empeorar las duras condiciones en que se encontraba ya el trabajador, al constituir una mano de obra barata, poco exigente e ignorante.
En 1894, la huelga en las factorías Pullman es reprimida con tropas federales, mientras dos columnas de desempleados, capitaneadas por Coxey desde el oeste medio y por Kelly desde California, marchan -Jack London entre ellos- sobre Washington en petición de trabajo. La marcha concluiría para London en la prisión de Niagara Falls, cumpliendo una condena de un mes por vagabundo, lo que marcaría uno de los hitos de su vida. Por un lado, contribuiría a hacer de él un experto conocedor del mundo al margen de la ley, conocimientos de los que -como se puede apreciar por su libro Los vagabundos del ferrocarril- se mostraría siempre orgulloso, por otro, estas correrías sirvieron para iniciar en
él un proceso de concienciación social. London se enrola en el incipiente partido socialista de Oakland. Había emprendido su práctica de escritor a los diecisiete años, con su temprano y aislado acierto en un concurso periodístico, al conseguir el primer premio con la descripción de un tifón, una experiencia vivida durante su labor de marinero en el Sophie Sutherland. Años después, a su regreso de Alaska, comenzarían los días agotadores y las noches en blanco, sentado ante una máquina de escríbir alquilada, pugnando por convertirse en escritor. En Martin Eden (1909), novela autobiográfica escrita ya en la cumbre de su carrera, dejó London un cuadro vívido de la dura brega y de las miserias que acompañaron su iniciación literaria: los repetidos intentos de publicar sus relatos, los rechazos sistemáticos, la intensa penuria, las horas tesoneras de trabajo y estudio, la obstinación, los desalientos, los primeros triunfos... Y al fin, tras el enorme éxito de La llamada de la selva (1903) y de El lobo de mar (1904), se convirtió en uno de los autores más afamados de Estados Unidos.
Dedicó mucho tiempo a navegar por la Bahía de San Francisco y viajó a México como corresponsal de guerra en la revuelta de Villa y Carranza en 1914. Su mujer lo convenció también para viajar algún tiempo a Hawai, intentando apartarlo un poco de la tensión de su vida en el rancho. Sus novelas fueron llevadas al cine en multitud de ocasiones.
Entre las más divulgadas están La llamada de la selva (1903), El lobo de mar (1904), Colmillo Blanco (1907) y Martin Eden (1909).
London escribió también otras obras de marcado carácter social con profundas críticas hacia el capitalismo, entre ellas El pueblo del abismo (1903) o El talón de hierro. También nos dejó John Barkeycorn (1913), especie de confesión autobiográfica en forma de novela de tesis. Conocedor en profundidad del marxismo y del pensamiento revolucionario de su época, fue un socialista revolucionario. Abandonó el Partido Laborista en cuanto esta organización mostró su tendencia
reformista.
Su cima literaria la alcanzará con esa extraña fábula de anticipación política, El talón de hierro (1908), donde, a partir de los conflictos sociales americanos y de la fracasada revolución rusa de 1905, London, intuiría proféticamente ciertos aspectos de lo que habían de ser los fascismos europeos de casi veinte años después. Libros suyos como El pueblo del abismo (1903), Guerra de clases (1905) o Revolución y otros ensayos (1910), nos muestran al London preocupado por las cuestiones sociales, en un análisis marxista de la lucha de clases y de la explotación capitalista. Resulta sobrecogedor comprobar cómo auguró la crisis de 1929, la expansión del capital financiero, el nacimiento de la partitocracia, el intercambio desigual, las convulsiones del movimiento obrero, sus traiciones y derrotas. La descripción del proceso de burocratización sindical y su posterior corrupción generalizada es sencillamente atronadora.
Jack London acabó suicidándose en Glen Ellen (California) el 22 de noviembre de 1916, cuando tenía cuarenta años de edad.
RESEÑA:
Este libro, Colmillo Blanco, nos hace penetrar en el misterio de la vida de un animal extraordinario, y está considerado con toda justicia, como una de las novelas clásicas del gran maestro norteamericano. Las aventuras de este cachorro, mestizo de perra y lobo que no encontraba su sitio en ninguno de los dos mundos y al que parecía perseguir la desventura adonde se dirigiera, nos hacen reflexionar sobre la crueldad humana, la hegemonía de los más fuertes y la lucha por la libertad. Si bien se lo considera un libro pesimista, su tesis general es la de que el ser humano no es bueno por naturaleza, y sólo los fuertes consiguen alzarse en la vida que es dura, estos seres serán los que pongan los cimientos para una sociedad más justa. Colmillo Blanco es el símbolo del conflicto humano entre la naturaleza y la sociedad, entre la libertad y la esclavitud, ilustrando en la oposición entre perros y lobos. Jack London no da respuesta sobre cual camino elegir, Colmillo Blanco elige vivir entre humanos, en cambio Buck, protagonista de otra de sus obras `La llamada de la selva`, siendo un perro doméstico decide vivir entre lobos. Quizás esto significa que cada uno de nosotros somos un perro y un lobo, dependiendo de las circunstancias.

Reseñado por lajime 16/02/2007
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Género: Narrativa,Aventuras
Calidad: 0
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